21 jul. 2009

Zapallo Calabaza

Esta entrada va dedicada a Tini, la señora del “Panga”. Gracias a ella, me tuve que poner a investigar sobre las distintas especies de zapallo calabaza, ya que dentro de esta denominación entran varias especies:


*Cucurbita máxima – esta especie es muy parecida a lo que conocemos en mi país como zapallo criollo, aunque algunos en lugar de ser de cáscara verde como los míos, son como en la siguiente imagen de cáscara anaranjada.




*Lagenaria siceraria (calabaza de peregrino)



*Cucurbita ficifolia, se le denomina también “Calabaza blanca” ya que su pulpa es de ese color como se puede observar debajo.






*Cucurbita pepo, también llamada calabacín, calabaza larga, zapallo italiano. Aunque parece ser que el fruto es muy variado.





Y finalmente, *Cucurbita moschata, otro tipo de calabaza, donde creo que entra este otro zapallo que coseché y al que se refiere esta entrada.
Lo cierto es que si buscamos imágenes en Google de estas especies, aparecerán imágenes de todos tipos y colores, de modo que es difícil identificar exactamente a cada uno (Sin ser experto en especies de zapallos, claro).
La cuestión es que TODOS se denominan CALABAZA. Pero en el afán de identificarlos mejor, dejemos al de mi anterior entrada con la denominación “Zapallo criollo” y a este que expondré a continuación “Zapallo Calabaza”.


El 6 de Noviembre pasado, tenía ya varias plantitas de semillas que había recogido de una calabaza que habíamos comprado en la feria. Evolucionaron favorablemente y así estaban en esa fecha.







19 de noviembre de 2008


A la vez, planté otras semillas en macetas biodegradables de celulosa. El crecimiento en las mismas fue satisfactorio. Si continuaban así, las trasplantaría a tierra en pocos días.



20 de diciembre. La primer tanda de zapallo calabaza continúa creciendo. Las hojas están muy lindas. Me quedo contenta ya que este cuadrado de tierra solo tiene la virtud de estar protegido por la parra de uva blanca, lo cual es bueno por el tremendo calor y sequía del verano. Pero por otra parte, el suelo es bastante seco y duro, temía que no crecieran allí. Pero como todo es "prueba y proyecto" el primer año de mi huertita...

2 de enero. Las plantas están bastante desarrolladas, las hojas muy lindas.

Lamentablemente, poco después el hongo blanco ataca la planta y no logro con ningún método casero combatirlo. Finalmente se secan. No todos los fines son buenos, en este, la enfermedad ganó.


Las plantitas que estaban en las macetas de celulosa las trasplanté al fondo, a otro lugar de la quinta. Pero también a estas hojas
las atacó el hongo. Uno de los frutos sobrevivió a la enfermedad y una calabacita comenzó a crecer. Le puse una madera por debajo para protegerla de los bichos, de la humedad de la tierra, etc.


Aunque no pude combatir el maldito hongo que cubrió la planta y la terminó secando, pude igual cosechar la única calabacita, que pudimos saborear en alguna rica sopita.



La pobre calabaza logra crecer bastante antes de que hojas y tallos se sequen por completo. La valiente sobreviviente es muy linda....




Ya veremos si este año logro cosechar unas cuantas sin que las enfermedades vuelvan a ganarme. Todo sirve, la experiencia, los tropiezos... todo sirve.

1 jul. 2009

Zapallo Criollo

En setiembre del año pasado decido plantar semillas de zapallo. Recuerdo que mi padre cultivaba… y prácticamente se desarrollaban y crecían solos entre el pasto. Así que supuse sería muy fácil obtener lindos zapallos criollos. Y ya que estaba poniendo semillas de otras verduras en vasitos… seguí por las de zapallo.
El 1º de octubre, los primeros brotecitos asomaban.


8 de octubre


11 de octubre


En la feria había comprado unas pequeñas ciboulettes y las planté por todo el fondo.
Algunas de las plantitas de zapallo ya estaban prontas para el trasplante, así que las puse en tierra, cerca de las ciboulette.




21 de octubre, las plantitas de zapallo crecen lindas.




No bien van desarrollándose les pongo unas cañas para que se trepen, porque si bien pueden ser rastreros, no tengo demasiado lugar para que se desarrollen en tierra.



El verano está al llegar cuando descubro el primer zapallito, pequeñito, entre las hojas. Qué lindo!



7 de diciembre

Pero días después el pequeño zapallo comenzó a ponerse amarillo... se secaba. Regué la planta, pero no hubo caso. Se secó del todo. Qué pena...

Como el calor es bastante fuerte al mediodía, decido poner una malla para sombra sobre las plantas de zapallo, ya que las hojas parecen sufrir mucho con el sol fuerte.


No obstante, otros zapallos pequeñitos aparecen, viven unos días y finalmente se secan. Ni la malla, ni el riego. El verano ha llegado y los zapallos no prosperan. Los frutos no se salvan.

Este verano es muy seco en Uruguay. Enero y febrero 2009 es muy caluroso y pasan muchas semanas sin lluvia. En el campo la gente pierde sus cultivos.
Los animales mueren de sed.
Me doy por vencida y pienso que los zapallos no resistirán el calor. Ya no aparecen más frutos y dejo que las guías se desarrollen por el terreno sin preocuparme más por ellos. Los tallos se extienden varios metros y hasta comienzan a trepar por la enredadera que tapa el cerco con el vecino del costado.

Yo no me explico cómo antes crecían solos los zapallos en el terreno y ahora que los atiendo y los cuido, no tengo suerte con ninguno...

Pero....

En marzo, mi madre descubre un par de zapallos, colgados en la enredadera donde las guías se habían subido. Los zapallos se desarrollan solos, sin mis riegos, sin mi atención. Como siempre la naturaleza sigue su curso; venciendo al verano más seco, nacen dos zapallos que cuelgan escondidos entre hojas.


19 de abril de 2009 - Con el paso de los días, van tomando un lindo tamaño y se vuelven muy pesados, por lo que hay que inventar algún recurso casero para sostenerlos y que los tallos no se quiebren.


Unos bloques y un cajón debajo de uno de los zapallos.




Una bolsa negra grande intenta sostener el segundo zapallo.



Aquí se pueden observar los dos zapallos "trepadores"



23 de mayo 2009

Los zapallos tienen ya un tamaño bastante lindo.

Pero las hojas tienen un hongo blanco. Por mas remedio que les pongo, el hongo avanza, tomando todas las hojas y secándolas, de igual manera enferma los tallos.

Pero por mas hongo que los ataca, los "super-zapallos" (y no por lo grandes, sino por todos los obstaculos que van venciendo), continúan desarrollándose. Incluso ya cuando la planta apenas tiene hojas sanas.

En mayo y junio comienza a llover.

Con algunas lluvias, los zapallos húmedos son visitados por los caracoles. Hay que quitar el agua de la bolsa donde cuelga uno de ellos y los caracoles.


Finalmente, el 26 de junio decido cosechar uno de los zapallos, que ya está medio amarillo por debajo. Temo que comience a secarse, así que voy al fondo con mi serrucho y corto el tallo. Me traigo un hermoso zapallo bajo el brazo. Lo lavo bien en un balde. Aquí está.






¿Qué hago con él? Ensalada?... Sopa de verduras?
No, dulce en almibar... o lo que me salga, porque será la primera vez que haga dulce de zapallo. A ver qué me sale...


Temo que esté podrido o algo. Lo corto y... está nomás bien. Sanito. Qué suerte!







El Dulce

Bueno, aquí vamos. La receta que elegí de dulce de zapallo se hace así:
Cortamos en cubos (o algo así) el zapallo. Le quitamos la cáscara, por supuesto.
Aprovecho a pesarlo. Sin cascara: 1.950 kg
Bastante bien mi zapallito… Nació en tierra sin fertilizar ni abonar, soportó uno de los veranos más secos de Uruguay y creció cuando las hojas estaban secándose por el ataque de un hongo.
Mi valiente zapallo pesó 2 kilos.



Ah, no olvidemos guardar algunas semillas para la próxima siembra.




Los trozos de zapallo se cubren con agua a la cual se le agrega unos gramos de cal para dulce. Esto sirve para que luego al cocinarse no se deshaga y queden los cubos con una especie de “cascarita” crocante.
Luego de unas cuantas horas, se retira el zapallo, se enjuaga bien y se pone en agua hirviendo donde se le deja hervir durante 4 minutos.
Al mismo tiempo pongo en otra olla lo que será el almíbar: agua, azúcar, clavo de olor, canela.





4 minutos después de hervir, apago el fuego de la olla donde está el zapallo.
Luego de que el almíbar hierve durante un buen tiempo, saco del agua con una espumadera los cubos de zapallo y los pongo a hervir en el almíbar.
Esto lleva bastante tiempo.



La receta dice que el dulce está pronto cuando los cubos de zapallo se ven transparentes. Bueno, apago el fuego porque hace bastante que hierven en un almíbar que debió haber quedado más consistente. Pero quedó muy rico igual, comerse se va a comer. El zapallo me rindió: 4 bollones de 1 litro de dulce.

¿Quién quiere un poquito?Hecho con zapallo caserito… (je!)

Ver Zapallos 2010

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